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Un guiso criollo de papa seca, cerdo y ají panca hecho para cocinarse sin apuro. Queda espeso y sabroso, con la papa tierna absorbiendo el aderezo y el maní dando ese fondo tostado que lo vuelve inconfundible.
90 min
Una fritura marina peruana hecha para compartir y comer recién salida del aceite. Pescado y mariscos quedan dorados y crocantes por fuera, jugosos por dentro, con yuca firme y una salsa criolla ácida y fresca que corta la riqueza sin esconder el sabor del mar.
45 min
Un emblema criollo-chifa hecho para el fuego fuerte. Carne jugosa, verduras todavía firmes y una salsa intensa de sillao y vinagre llegan con papas fritas y arroz: contundente, brillante y reconocible desde el primer bocado.
35 min
Una sopa peruana nacida del minestrone italiano, transformada en una olla verde y abundante con res, tubérculos, menestras y macarrones. La albahaca, la espinaca y el queso le dan ese fondo espeso e inconfundible que hace difícil servirse solo un plato.
80 min
Un guiso criollo amarillo donde el mondongo, la papa y la hierbabuena mandan. Queda jugoso y ligado, con ají amarillo bien cocido, papa tierna en cubos y ese aroma fresco que hace al cau cau imposible de confundir.
50 min
Un guiso popular limeño de bofe, papa y hierbabuena. Rojo, espeso y servido bien caliente, combina el fondo criollo del ají panca con papa suave, bofe tierno y mote para completar ese sabor de huarique que lo hace inconfundible.
75 min
Roja y untuosa, la patita con maní combina pata de res gelatinosa, papa y un aderezo criollo cargado de ajíes y maní tostado. La salsa se pega a cada trozo y deja ese sabor profundo que hace difícil no llevar otra cucharada al arroz.
85 min
Un recalentado criollo convertido en orgullo de sartén. Arroz y frejoles se funden con ají amarillo y aderezo hasta quedar melosos por dentro, mientras el fuego concentra el sabor en una capa tostada. El tipo de plato que uno termina preparando a propósito, aunque no haya sobrado nada.
35 min
Una celebración de Moche servida a cucharadas. El caldo de pavo se vuelve espeso con pan y leche, toma carácter con ají amarillo y azafrán, y recibe garbanzos, queso, huevo y aceituna como corresponde a una sopa hecha para días grandes. Cuando llega humeando y la primera cucharada arrastra pan, carne y caldo a la vez, cuesta imaginar reservarla solo para Domingo de Ramos.
75 min