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Una sopa peruana nacida del minestrone italiano, transformada en una olla verde y abundante con res, tubérculos, menestras y macarrones. La albahaca, la espinaca y el queso le dan ese fondo espeso e inconfundible que hace difícil servirse solo un plato.
80 min
Un pesto criollo que el Perú hizo completamente suyo. La albahaca y la espinaca llegan cremosas al tallarín, con queso fresco y pecana dando cuerpo antes del contraste de un bistec recién dorado. Basta ver esa salsa verde agarrada a la pasta para entender por qué este almuerzo rara vez deja sobras.
45 min
Un emblema chinchano nacido del encuentro entre pasta, sazón criolla y hierbas frescas. El fideo absorbe un fondo de pollo teñido de achiote, tomate, ají panca, albahaca y perejil hasta quedar húmedo y concentrado, nunca caldoso. Cuando la olla se destapa y sale ese perfume verde y rojizo, cuesta recordar que todavía falta llevarla hasta la mesa.
45 min
Tallarines verdes peruanos con salsa cremosa de albahaca y espinaca, coronados con bistec apanado dorado y crujiente. Un clásico casero de raíz ítalo-peruana, abundante y muy querido, donde la pasta suave contrasta con la carne recién frita.
50 min
Ravioles caseros de pasta al huevo, rellenos de carne sazonada y parmesano, cubiertos con una salsa de tomate y albahaca. Un clásico italo-peruano de mesa familiar, con pasta tierna, relleno jugoso y sabor reconfortante.
85 min
Espaguetis con albóndigas tiernas de res y cerdo, cocidas dentro de una salsa de tomate espesa y bien sazonada. La panada de leche mantiene la carne jugosa, mientras parmesano, perejil y albahaca levantan un plato familiar, rendidor y hecho para llegar a la mesa con bastante salsa.
65 min
Pizza casera con masa suave y ligeramente crocante, salsa rápida de tomate, mozzarella fundida y albahaca fresca. La masa fermenta lo suficiente para ganar elasticidad sin convertir la cena en un proyecto de todo el día, y el horno fuerte termina bordes dorados y un centro firme.
78 min
Macarrones al dente con una salsa rápida donde el tomate fresco sigue siendo el protagonista. El ajo se perfuma apenas en aceite de oliva, el tomate se concentra lo justo y la albahaca entra al final para mantenerse viva. Pasta sencilla, económica y jugosa, de esas que demuestran que una buena salsa no necesita media despensa.
22 min
Pechuga de pollo fina y crujiente, cubierta con salsa de tomate concentrada, mozzarella fundida y parmesano. El apanado se dora primero en sartén y el horno termina el centro y el gratinado sin dejar que la salsa empape toda la costra. Un clásico italoestadounidense ya adoptado en cartas y cocinas caseras peruanas.
40 min