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Ponche caliente y espumoso, con leche de almendras hecha en casa y un corazón cremoso de yemas. La canela y el clavo lo perfuman y lo vuelven serio, de esos que abrigan sin pedir permiso. Dulce, suave y con final especiado. Directo a la copa.
30 min
Bebida arequipeña caliente, cremosa y especiada, hecha con arroz, frutos secos, coco, canela y leches concentradas. Es de esas tazas antiguas que abrigan sin pedir permiso: dulce, aromática y con cuerpo sedoso. Se sirve bien caliente, con un toque opcional de aguardiente para mantener su alma de verbena.
25 min
Un dulce conventual de yemas convertido en esponja para almíbar. La miga queda ligera y profundamente melosa, perfumada con canela, clavo y pisco, mientras las pasas y almendras ponen el contraste clásico. Un postre de antaño que todavía sabe a celebración cuando llega bien empapado a la mesa.
65 min
Crocante adictivo definido por el contraste entre el tostado de la almendra y el dulzor del caramelo ámbar. Es el sabor de la feria y el antojo compartido, un bocado que despierta sonrisas instantáneas. Un clásico simple, brillante y perfectamente equilibrado.
20 min
Cobertura de chocolate que rompe firme, rellena con manjar blanco cremoso y el golpe crocante de almendra. Es un bocado clásico de costa: simple por fuera, peligroso por dentro (porque te comes tres sin darte cuenta). La clave está en capas finas y chocolate bien trabajado.
45 min
Dulce denso y de corte, hecho con leche, azúcar y yemas, más una pasta de almendras, nueces del Brasil y coco. Se cocina hasta punto firme, se prensa y luego se corta en rombos. Perfume de canela, clavo de olor y un toque de pisco.
60 min