El corazón palpitante de nuestra cocina; un sofrito lento que transforma los aromáticos en puro sabor. Esta base dorada y melosa es el punto de partida secreto para guisos, arroces y sopas con identidad peruana. Paciencia al fuego y tradición en cada cucharada. El pilar de cualquier gran receta.

Retira venas y pepas del ají amarillo si quieres un aderezo más amable. Pica fino la cebolla roja y deja todo listo antes de prender el fuego; cuando el sofrito arranca, no conviene estar corriendo detrás del cuchillo.
Licúa el ají amarillo con el agua hasta tener una pasta espesa y lo más lisa posible. Si la licuadora se atasca, mueve con pausa y paciencia; agregar agua de más deja el aderezo flojo.
Calienta el aceite vegetal a fuego medio y cocina la cebolla roja con la sal por 10 a 12 minutos
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Agrega la pasta de ají amarillo y cocina a fuego medio-bajo por 15 a 18 minutos, moviendo seguido, hasta que el aderezo se vea dorado, espeso y el aceite empiece a separarse en los bordes. Ahí está el punto: ají cocido, no crudo disfrazado.
Usa el aderezo caliente directamente en guisos, arroces o sopas. Si lo vas a guardar, deja que baje el vapor 10 minutos y pásalo a un frasco limpio; debe quedar meloso, brillante y con olor profundo a cocina peruana.