Un clásico chifa donde chaufa y tallarín aterrizan en el mismo wok. Arroz suelto, fideos, pollo, tortilla y frejol chino salen humeantes, bien salteados y cargados de umami sin convertirse en una masa pesada. Contundente, callejero y peligrosamente fácil de seguir comiendo.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Ten todo cortado antes de encender el wok: corta el pollo en cubos pequeños, el pimiento rojo en tiras finas, pica el kión y separa la parte blanca de la verde de la cebolla china. Deshaz con las manos cualquier grumo del arroz blanco cocido; funciona mejor frío o al menos completamente enfriado.
Lleva el agua a hervor y cocina los fideos chinos por 3 minutos, o solo hasta que estén sueltos y flexibles pero todavía firmes. Escúrrelos muy bien y sepáralos con suavidad; todavía recibirán otra cocción breve en el wok.
Bate los huevos con un tercio de la sal. Calienta aproximadamente una cuarta parte del aceite vegetal en una sartén y cocina una tortilla delgada por 1 a 2 minutos por lado, hasta que esté cuajada y apenas dorada, pero todavía flexible. Retírala y córtala en tiras o cuadrados.
Mezcla el pollo con una cuarta parte de la salsa de soya y el resto de la sal. Calienta el wok a fuego alto con el resto del aceite vegetal hasta que esté muy caliente y saltea el pollo por 3 a 4 minutos, moviendo seguido, hasta que tenga bordes dorados y el centro ya no esté rosado. Agrega el kión, la parte blanca de la cebolla china y el pimiento, y saltea 1 minuto más para que sigan crocantes.
Agrega el arroz y saltea por 2 minutos, aplastando los grumos contra el wok hasta que los granos vuelvan a quedar sueltos y empiecen a sonar como fritura. Incorpora los fideos, el resto de la salsa de soya y la salsa de ostión; saltea otros 2 minutos, hasta que todo esté uniformemente sazonado, seco por fuera y humeante, no húmedo ni apelmazado.
Añade el frejol chino, la tortilla y la parte verde de la cebolla china y saltea apenas 30 a 45 segundos, solo hasta repartirlos sin perder el crocante de los brotes. Apaga el fuego, incorpora el aceite de ajonjolí y sirve inmediatamente. El aeropuerto bueno llega con arroz y fideos separados, pollo dorado y verduras todavía vivas. ¡Y listo! Del wok al plato antes de que alguien pregunte por qué se llama aeropuerto. 😌