Un oasis de frescura que captura la esencia dulce y especiada de la tradición mexicana. Esta horchata es una caricia sedosa de arroz y canela, equilibrada con la suntuosidad de las leches concentradas. Un sorbo helado que reconforta el alma y apaga el calor con elegancia. Pura nostalgia líquida.

Enjuaga el arroz blanco en colador fino hasta que el agua salga menos turbia. Ponlo en un bowl con la canela en rama y parte del agua bien caliente; deja reposar 20 minutos para que el arroz se ablande y la canela perfume.
Retira la canela en rama y lleva el arroz remojado con su agua a la licuadora. Licúa por 1 minuto, hasta que el líquido se vea blanco y el arroz quede muy molido.
Cuela la mezcla por colador de malla fina hacia una jarra, presionando suave para sacar sabor sin pasar demasiada arenilla. Si quieres una textura más fina, cuela una segunda vez.
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Agrega a la jarra la leche evaporada, la leche condensada, el resto del agua, la esencia de vainilla y la sal. Mezcla por 30 segundos, hasta que la horchata quede pareja, dulce y cremosa.
Sirve la horchata con bastante hielo y mezcla antes de cada vaso, porque el arroz puede asentarse al fondo. Debe sentirse helada, sedosa y con aroma claro de canela.