Un refresco peruano de casa, suave y aromático. La manzana se cocina con canela y clavo hasta perfumar el agua, con el dulzor justo para seguir sintiéndose ligera; barata, rendidora y de esas bebidas que saben a almuerzo familiar.

Lava bien la manzana y córtala con cáscara en gajos pequeños, retirando tallo, corazón y semillas. No hace falta pelarla: la piel ayuda a que el agua salga más aromática y con mejor color.
Pon la manzana, el agua, la canela y el clavo de olor en una olla. Lleva a hervor, baja a fuego medio y cocina parcialmente tapado por 15 minutos, hasta que la fruta esté muy suave y el agua tenga un aroma claro a manzana y canela. Presiona apenas algunos gajos contra la olla para liberar más sabor, sin convertirlos en puré.
Agrega el azúcar rubia y mueve hasta que se disuelva por completo; luego apaga el fuego y cuela directamente. Sirve tibia o deja que baje de temperatura antes de llevarla a la mesa.
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.
