Huacatay fresco y ají amarillo forman una base peruana herbal y punzante, con cebolla y ajo sofritos para redondear el picor. Un toque de limón la vuelve más viva y deja ese impulso inmediato de buscar algo caliente para mojar.

Retira las venas y semillas más gruesas del ají amarillo y córtalo en trozos. Pica la cebolla morada y revisa el huacatay, descartando los tallos gruesos para quedarte principalmente con hojas y tallos tiernos.
Calienta el aceite vegetal en una sartén a fuego medio. Agrega la cebolla, el ají amarillo y el ajo molido, y sofríe durante 5 a 6 minutos, moviendo seguido, hasta que la cebolla esté transparente y el ají completamente suave. Incorpora el huacatay y cocina solo 20 a 30 segundos, hasta que se marchite y perfume con fuerza; retira inmediatamente del fuego.
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Pasa todo el sofrito a la licuadora, agrega el jugo de limón y la sal, y licúa durante 40 a 50 segundos, deteniéndote una vez para raspar los bordes si hace falta. Debe quedar una salsa verde oscura, lisa y espesa pero capaz de caer de la cuchara. Pruébala apenas termine: si primero llega el huacatay y después aparece el ají, quedó donde debe, con suficiente carácter para despertar hasta una papa sancochada. ¡Y listo! 🌿