Ají parrillero: ají amarillo soasado con piel quemadita, picado fino y ligado en frío con vinagre blanco y aceite vegetal. Queda rústico, con trozos visibles, ahumado y bien ácido para levantar cualquier bocado. Si el picor te asusta, la clave está en limpiar bien venas y pepas.

Calienta una sartén pesada y soasa los ajíes amarillos enteros con el ajo por 8 minutos, volteando hasta que la piel tenga partes quemaditas y el ají se ablande sin colapsar.
Deja entibiar los ajíes por 5 minutos. Retira venas y pepas si quieres bajar el picor; luego pica la pulpa bien fina junto con el ajo soasado. Debe quedar rústico, no hecho pasta.
Pasa el picado a un bowl y mezcla con el vinagre blanco, el aceite vegetal, la sal, la pimienta
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Deja reposar 10 minutos antes de servir para que el ácido entre en el ají. Sirve a temperatura ambiente o apenas frío: debe sentirse ahumado, ácido y con trocitos que despiertan la parrilla.