Un guiso peruano de papa que convierte ingredientes humildes en pura cuchara de confort. El ají amarillo, el mirasol y el huacatay sostienen una salsa espesa donde parte de la papa se deshace y parte conserva su forma, mientras habas, queso fresco y leche redondean el conjunto. Caliente, cremoso y rendidor: de esos almuerzos que hacen parecer pequeña cualquier olla.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Pela las papas y córtalas en cubos medianos; deja los cubos de papa amarilla un poco más pequeños para que parte de ellos se deshaga y espese naturalmente el guiso. Pica fino la cebolla y el huacatay, y deja las habas y el queso fresco listos antes de empezar.
Calienta el aceite en una olla a fuego medio y cocina la cebolla durante 5 a 6 minutos, hasta que esté blanda y ligeramente translúcida. Agrega el ajo, el ají amarillo, la pasta de ají mirasol, el comino, la pimienta y algo más de la mitad de la sal. Cocina otros 4 a 5 minutos, removiendo seguido, hasta que el aderezo esté brillante, concentrado y ya no huela a ají crudo.
Incorpora la papa blanca, la papa amarilla y el agua. Mezcla, tapa parcialmente y cocina a hervor suave durante 12 minutos. Añade entonces las habas y continúa 6 a 8 minutos más, hasta que la papa blanca esté tierna al atravesarla con una cuchara, la amarilla empiece a romperse en los bordes y las habas estén suaves pero todavía verdes. Aplasta algunos trozos de papa amarilla contra la pared de la olla para espesar la salsa sin convertir todo en puré.
Baja el fuego al mínimo y agrega la leche evaporada, el queso fresco, el huacatay y el resto de la sal. Cocina 3 a 4 minutos sin dejar que hierva con fuerza, hasta que la salsa esté cremosa y envuelva las papas, y el queso se haya suavizado pero aún queden pequeños trozos visibles. Apaga y deja reposar 2 minutos antes de servir bien caliente. ¡Y listo! Papa, ají y queso haciendo muchísimo con muy poco. 😌