La fragilidad de una galleta que se deshace en la boca unida por la intensidad de un manjar con alma de café. Este alfajor es el equilibrio perfecto entre la dulzura tradicional y el carácter sofisticado de un buen grano tostado. Un capricho friable diseñado para elevar tus tardes con sabor y elegancia. Pura sofisticación artesanal.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Tamiza la harina de trigo, la fécula de maíz, el polvo de hornear, la sal y parte del azúcar en polvo en un bowl. Mezcla 30 segundos, solo hasta que todo se vea uniforme y aireado.
Agrega la mantequilla sin sal fría en cubos y frótala con los secos hasta formar arena gruesa. Disuelve parte del café instantáneo en parte del agua, mézclalo con las yemas y la vainilla, y une la masa sin amasar de más.
Aplana la masa en un disco, cúbrela con film plástico y refrigera 25 minutos, hasta que esté firme pero todavía flexible. Si se endurece demasiado, espera unos minutos antes de estirar.
Estira la masa a 4 mm de grosor y corta 24 discos. Acomódalos en bandeja con papel manteca, dejando espacio entre ellos; si la masa se ablanda, enfría la bandeja 5 minutos antes de hornear.
Hornea a 170 °C por 10 a 12 minutos, hasta que los bordes estén apenas firmes y la base tome color suave. Enfría en rejilla 15 minutos; no los rellenes tibios o el manjar se afloja.
Disuelve el resto del café instantáneo en el resto del agua y mézclalo con el manjar blanco hasta que quede liso, brillante y con aroma claro a café. Si está muy flojo, refrigera 8 minutos antes de usar.
Rellena la mitad de los discos con el manjar de café y tapa con los otros discos, presionando apenas. Espolvorea el resto del azúcar en polvo encima y deja reposar 10 minutos antes de servir, para que la galleta abrace el relleno.