Textura friable que se deshace al primer contacto, dejando el alma del manjar blanco como protagonista. Es el dulce del recuerdo, un clásico de merienda peruana donde la manteca crea una galleta delicada, seca y perfecta. Sencillo, elegante y profundamente tradicional.

Cierne la harina de trigo, la fécula de maíz, el azúcar impalpable y la sal en un bowl. Este paso evita grumos y deja la masa fina desde el inicio.
Agrega la manteca vegetal en trozos y trabaja con la punta de los dedos o espátula hasta formar un arenado húmedo. Incorpora las yemas y la vainilla; une solo hasta que la masa compacte.
Aplana la masa en disco, envuélvela con film plástico
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Estira la masa a unos 4 mm de grosor y corta 24 discos. Pásalos a una bandeja con papel manteca, dejando espacio entre ellos; si la masa se ablanda, enfría 5 minutos antes de hornear.
Hornea a 165 °C por 10 a 12 minutos, hasta que las tapas estén secas y apenas doradas en la base. Enfría por completo en rejilla antes de tocar fuerte; calientes son frágiles como ego de chef.
Rellena la mitad de las tapas con manjar blanco, cubre con las otras tapas y presiona suave. Espolvorea azúcar impalpable encima y deja reposar 10 minutos antes de servir para que el manjar se asiente.