Alfajor de galleta friable y pálida, hecho con alto porcentaje de almidón de maíz para que se deshaga al morder. Va unido con manjar blanco perfumado con pisco, y se termina con azúcar en polvo. Delicado, con golpe alcohólico suave y textura que se rompe en migas finas.

Cierne el almidón de maíz, la harina pastelera, el polvo de hornear y la sal en un bowl. Mezcla apenas para que los secos queden parejos y sin grumos.
En otro bowl trabaja la mantequilla sin sal con parte del azúcar en polvo por 2 minutos, hasta que se vea cremosa y pálida. Agrega las yemas de huevo y la esencia de vainilla
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Incorpora los secos a la mantequilla en dos tandas, mezclando solo hasta formar una masa suave. No amases fuerte: cuando ya no veas harina suelta, para.
Aplana la masa en un disco, cúbrela y refrigera 20 minutos. Luego estírala a unos 5 mm y corta 24 tapas; pásalas a una bandeja con papel manteca.
Hornea las tapas a 170 °C por 11 minutos, hasta que estén firmes pero todavía pálidas. Déjalas enfriar 10 minutos en la bandeja antes de moverlas; calientes se quiebran con solo mirarlas feo.
Mezcla el manjar blanco con el pisco quebranta hasta que quede cremoso pero firme. Rellena las tapas, arma 12 alfajores y termina con el resto del azúcar en polvo encima.