Un piqueo de alitas crujientes con golpe de ceviche peruano. Calientes y jugosas por dentro, llegan cubiertas justo al final con una salsa cremosa de limón, ají limo y culantro que corta la fritura sin apagar el crocante. De esas que obligan a acercar el bowl otra vez.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Pon en la licuadora la mayonesa, el jugo de limón, el ají limo, el culantro, el ajo, el kión y la salsa de soya. Licúa durante 20 a 30 segundos, solo hasta obtener una salsa cremosa, verde pálida y fluida, con acidez marcada y aroma fresco; no la licúes de más o las hierbas pueden amargar. Resérvala mientras haces las alitas.
Seca muy bien las alitas con papel absorbente y mézclalas en un bowl con la sal, la pimienta y el huevo hasta que queden apenas húmedas y pegajosas. Mezcla aparte la harina con la maicena, pasa las alitas una por una y sacude el exceso; busca una capa fina y pareja, sin montones de harina seca.
Calienta el aceite en una olla a fuego medio-alto y fríe las alitas en 2 o 3 tandas durante 8 a 10 minutos por tanda, sin amontonarlas. Muévelas al inicio para que no se peguen y luego deja que doren; estarán listas cuando tengan una costra bien dorada y crujiente, la carne junto al hueso esté completamente cocida y no queden zonas rosadas. Retíralas con espumadera y déjalas escurrir sobre papel absorbente.
Pasa las alitas todavía bien calientes y crujientes a un bowl limpio, agrega la salsa acevichada poco a poco y mézclalas solo hasta cubrirlas con una película cremosa; no necesitas ahogarlas. Sirve inmediatamente, antes de que el limón empiece a ablandar la costra. ¡Y listo! Si crujen primero y después llega el limón, el ají y el culantro, el contraste salió como debía 🔥