Crocante adictivo definido por el contraste entre el tostado de la almendra y el dulzor del caramelo ámbar. Es el sabor de la feria y el antojo compartido, un bocado que despierta sonrisas instantáneas. Un clásico simple, brillante y perfectamente equilibrado.

Tuesta las almendras en una sartén amplia a fuego medio por 3 minutos, moviendo seguido, hasta que huelan más intensas y se sientan calientes al tocar la sartén.
Agrega el azúcar, el agua, la canela molida y la sal a la sartén. Cocina a fuego medio, moviendo constantemente, hasta que el jarabe burbujee y cubra todas las almendras.
Sigue moviendo por 8 a 10 minutos. Primero el azúcar se verá arenoso; continúa hasta que vuelva a derretirse un poco y deje las almendras brillantes, separadas y color ámbar claro.
Pasa las almendras a una bandeja con papel manteca y sepáralas rápido antes de que endurezcan. Deja enfriar 15 minutos, hasta que queden secas, crocantes y sin pegarse a los dedos.
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.
