Dulzura cremosa definida por la frescura del coco y el aroma profundo de la canela. Es el orgullo de Tumbes, un manjar aterciopelado que te transporta a los atardeceres del norte peruano. Meloso, suave y con esa calidez que solo un dulce de antaño puede dar.

Pon la leche de coco, la mayor parte de la leche evaporada, el azúcar blanca, casi todo el coco rallado, la canela en rama, el clavo de olor y la sal en una olla. Calienta a fuego medio-bajo por 8 minutos, hasta que huela a coco dulce y especias.
En un bowl, mezcla el almidón de maíz
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Retira la canela en rama y el clavo de olor. Agrega un poco de la base caliente al bowl para templar las yemas, mezcla rápido y devuelve todo a la olla en hilo, moviendo sin parar.
Cocina a fuego bajo por 18 a 22 minutos, moviendo seguido, hasta que el antecoco espese, brille y caiga de la espátula en cinta pesada. Si hierve fuerte, baja el fuego: la natilla no negocia con el apuro.
Pasa el antecoco a un molde o fuente y empareja la superficie. Deja reposar 20 minutos, hasta que la textura se asiente y ya no suelte vapor fuerte.
Termina con el resto del coco rallado y la canela molida. Sirve a temperatura ambiente, cuando esté cremoso, meloso y con el aroma de coco bien presente.