Un almuerzo casero de arroz graneado, huevos fritos y plátano bien dorado. La yema jugosa se mezcla con el arroz al ajo mientras el plátano aporta ese dulzor caramelizado que hace reconocible cada bocado. Económico, contundente y sin salsa de tomate: pocas cosas resuelven el hambre con tanta dignidad.

Enjuaga el arroz en un colador hasta que el agua salga menos turbia. Calienta una pequeña parte del aceite en la olla y sofríe el ajo molido durante 20 a 30 segundos, solo hasta que perfume; agrega el arroz y remueve unos segundos. Incorpora el agua y la mayor parte de la sal; cuando hierva, tapa, baja a fuego mínimo y cocina 14 a 16 minutos, hasta que el agua se haya absorbido y aparezcan pequeños agujeros entre los granos. Apaga y mantenlo tapado mientras terminas la sartén.
Mientras cocina el arroz, pela los plátanos maduros y córtalos por la mitad a lo largo; si son muy grandes, divide también cada mitad. Calienta algo más de la mitad del
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Deja en la sartén solo el resto del aceite y fríe los huevos en tandas durante 2 a 3 minutos, sazonándolos con el resto de la sal, hasta que la clara esté completamente cuajada y con bordes apenas dorados, pero la yema siga jugosa. Suelta el arroz con la cuchara y sirve cada plato con una porción generosa, dos huevos fritos y plátano dorado al lado. ¡Y listo! Rompe una yema sobre el arroz y ya entendiste por qué este plato no necesita salsa de tomate. 😌