Un almuerzo criollo de arroz amarillo, graneado y lleno de verduras. Sabroso, rendidor y casero, combina un aderezo fragante con granos sueltos y bocados tiernos; de esos arroces que llegan al centro de la mesa y resuelven el día.

Pica la cebolla morada y la zanahoria en cubitos pequeños, y pica fino el ají amarillo. Ten listas las arvejas y el choclo para que todo entre a la olla sin cortar el ritmo: los trozos deben ser parejos y pequeños para quedar tiernos junto con el arroz.
Calienta el aceite vegetal en la olla y cocina la cebolla morada por 3 a 4 minutos, hasta que esté translúcida y suave. Añade el
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Agrega el arroz blanco, la zanahoria, las arvejas y el choclo. Mezcla durante 1 minuto, hasta que los granos se vean brillantes y las verduras queden bien repartidas en el aderezo; evita machacarlas o mover de más.
Vierte el agua y agrega la sal. Cocina destapado a fuego medio por 5 minutos, o hasta que el líquido quede casi al ras del arroz; entonces baja al fuego mínimo, tapa y cocina 12 a 14 minutos sin mover, hasta que el agua desaparezca, el grano esté cocido y al raspar suavemente el fondo ya no suene líquido. Apaga el fuego y granea desde los bordes hacia el centro. Sirve caliente: debe quedar amarillo, suelto y con las verduras repartidas en cada cucharada. ¡Y listo! Un arroz rendidor que puede resolver el almuerzo por sí solo. ✨