Un chaufa marino donde el wok importa tanto como los mariscos. El arroz queda suelto y tostado, los mariscos jugosos y el huevo tierno, con sillao, ostión, kión y ajonjolí construyendo un fondo chifero sin tapar el sabor del mar. Humeante, sabroso y hecho para desaparecer apenas llega a la mesa.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Usa el arroz cocido bien frío, idealmente del día anterior, y sepáralo hasta eliminar cualquier bloque compacto. Seca muy bien los mariscos mixtos con papel absorbente y corta solo las piezas demasiado grandes para que todo pueda cocinarse rápido. Pica fino el ajo y el kión, y separa la parte blanca de la cebolla china de la verde.
Calienta el wok a fuego alto con una parte del aceite vegetal. Sazona los mariscos con la pimienta blanca justo antes de cocinarlos y saltéalos en dos tandas de 1½ a 2 minutos, sin amontonarlos, hasta que las piezas crudas estén opacas y firmes pero todavía jugosas, y los langostinos, si los hay, formen una curva de C en vez de cerrarse completamente. Retira cada tanda apenas llegue a ese punto; dejarlos esperando en el wok los vuelve gomosos.
Agrega otra parte del aceite vegetal y vierte los huevos batidos. Déjalos cuajar unos segundos y luego rómpelos con la espátula durante 45 a 60 segundos, hasta formar trozos suaves y apenas firmes. Retíralos antes de que se sequen; terminarán de calentarse al final.
Lleva otra vez el wok a fuego alto y agrega el resto del aceite vegetal, la parte blanca de la cebolla china, el ajo y el kión. Saltea 20 a 30 segundos, solo hasta que perfumen, y añade enseguida el arroz frío. Extiéndelo sobre el fondo y déjalo quieto 20 a 30 segundos, hasta que empiece a sonar y freír; voltea, rompe los últimos grumos y repite ese contacto durante 2 a 3 minutos, hasta que los granos estén sueltos, muy calientes y ligeramente tostados en algunos puntos. Incorpora la salsa de ostión y vierte la salsa de soya por el borde caliente del wok; saltea 30 a 45 segundos más, hasta que el arroz quede sazonado y teñido de forma pareja, pero todavía seco y graneado.
Devuelve los mariscos y el huevo al wok y saltea solo 30 a 45 segundos, hasta repartirlos y recuperar temperatura sin seguir cocinando los mariscos de más. Apaga el fuego, añade el aceite de ajonjolí y la parte verde de la cebolla china, y mezcla una última vez. Sirve inmediatamente: si el arroz está suelto y tostado, los mariscos conservan jugosidad y el sabor marino todavía se reconoce debajo del sillao, salió como debía. ¡Chaufa de mariscos: wok fuerte, mano rápida y a la mesa! 🔥