El chaufa que define la mesa chifera peruana. Arroz suelto y tostado al wok, pollo jugoso, huevo tierno y cebolla china se encuentran con el sillao justo y un final fragante de kión y ajonjolí. Rápido, humeante y peligrosamente repetible.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Usa el arroz cocido bien frío, idealmente del día anterior, y sepáralo hasta que no queden bloques compactos. Corta la pechuga de pollo en cubos pequeños y parejos, pica fino el kión y separa la parte blanca de la cebolla china de la verde. Ten todo junto al wok antes de encenderlo.
Mezcla el pollo con aproximadamente una quinta parte de la salsa de soya y toda la maicena, hasta que cada cubo quede cubierto por una película fina y no haya polvo seco. Déjalo a un lado mientras haces el huevo; esos pocos minutos bastan para que la cobertura se adhiera sin añadir una espera real a la receta.
Calienta el wok a fuego alto con una parte del aceite vegetal y vierte los huevos batidos. Déjalos cuajar unos segundos y luego rómpelos con la espátula durante 45 a 60 segundos, hasta formar trozos suaves y apenas firmes. Retíralos antes de que se sequen.
Mantén el wok a fuego alto, agrega otra parte del aceite vegetal y coloca el pollo en una sola capa. Déjalo quieto 20 a 30 segundos para que empiece a dorar y luego saltea durante 3 a 4 minutos, hasta que tenga bordes dorados y el centro completamente opaco, sin zonas rosadas. Retíralo apenas llegue a ese punto para conservar la jugosidad.
Lleva nuevamente el wok a fuego alto y agrega el resto del aceite vegetal, la parte blanca de la cebolla china y el kión. Saltea 20 segundos, solo hasta que perfumen, y añade enseguida el arroz frío. Extiéndelo sobre el fondo y déjalo quieto 20 a 30 segundos, hasta que empiece a sonar y freír; voltea, rompe los últimos grumos y repite ese contacto durante 2 a 3 minutos, hasta que los granos estén sueltos, muy calientes y ligeramente tostados en algunos puntos. Vierte el resto de la salsa de soya por el borde caliente del wok y saltea 30 a 45 segundos más, hasta que el arroz quede uniformemente sazonado pero todavía seco y graneado.
Devuelve el pollo y el huevo al wok y saltea 30 segundos, solo hasta repartirlos y recuperar temperatura. Apaga el fuego, añade el aceite de ajonjolí y la parte verde de la cebolla china, y mezcla una última vez. Sirve inmediatamente: si el arroz está suelto y tostado, el pollo sigue jugoso y el sillao acompaña sin convertir todo en arroz húmedo y oscuro, salió como debía. ¡Este es el chaufa de pollo que pone la vara para toda la familia! 🔥