Un salvavidas criollo de arroz graneado y atún. El ají panca, la zanahoria y las arvejas le dan color y fondo sin convertirlo en un guiso pesado, mientras el atún entra al final para mantenerse jugoso. Sencillo, rendidor y de esos almuerzos que hacen trabajar muy bien lo que había en la despensa.

Pica la cebolla y la zanahoria en cubitos pequeños y el ajo bien fino. Lava el arroz hasta que el agua salga casi clara y déjalo escurrir; abre el atún, elimina solo el exceso de líquido y sepáralo suavemente con un tenedor, procurando conservar trozos visibles.
Calienta el aceite vegetal en una olla a fuego medio y cocina la cebolla por 3 a 4 minutos, hasta que esté translúcida y empiece a dorarse en los bordes
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Agrega el arroz escurrido y sofríe 1 minuto, moviendo para cubrir los granos con el aderezo. Vierte el agua y añade la sal; cuando rompa hervor, mezcla una sola vez, tapa y baja el fuego al mínimo. Cocina por 18 minutos, hasta que no quede líquido visible, aparezcan pequeños huecos de vapor y el arroz esté tierno pero suelto.
Apaga el fuego y granea el arroz con suavidad desde los bordes. Incorpora el atún con movimientos amplios, solo hasta repartirlo sin deshacerlo ni cocinarlo de más con el calor residual. Sirve caliente: el arroz debe quedar suelto, ligeramente rojizo y con trozos claros de atún entre las verduras. ¡Y listo! La lata de emergencia acaba de conseguir almuerzo propio. 😌