Un clásico peruano donde el arroz todavía se reconoce entre una crema láctea y perfumada. La canela y la naranja le dan ese aroma de casa, con pasas suaves y una dulzura que no tapa el grano. Se come tibio o frío, pero cuesta bastante dejar la cuchara después del primer bocado.

Enjuaga el arroz blanco una sola vez y escúrrelo; buscamos retirar polvo y almidón superficial, no lavarlo hasta que el agua quede completamente transparente. Ponlo en una olla mediana con el agua, la canela en rama, la cáscara de naranja, el clavo de olor y la sal. Lleva a hervor y luego cocina a fuego bajo por 18 a 20 minutos, moviendo de vez en cuando, hasta que el grano esté
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Retira la canela, la cáscara de naranja y los clavos. Incorpora la leche evaporada, la leche condensada y las pasas; cocina a fuego bajo por 10 a 12 minutos, moviendo con frecuencia y raspando suavemente el fondo, hasta que el arroz quede cremoso y brillante, con líquido espeso alrededor del grano pero todavía capaz de caer de la cuchara. No esperes a que quede firme en la olla: espesará bastante al reposar.
Apaga el fuego e incorpora el extracto de vainilla. Deja reposar 5 a 8 minutos, hasta que la crema se asiente pero siga melosa; luego sirve tibio o deja enfriar para una textura más firme. Termina con la canela en polvo justo antes de llevarlo a la mesa. Si el grano sigue reconocible y la crema lo envuelve sin convertirse en bloque, quedó en su punto. ¡Y listo! Guarda una porción antes de servir si quieres asegurar que llegue algo para mañana 😌