Arroz con leche cremoso, cocido lento con canela, clavo y cáscara de naranja para perfumar desde el inicio. La mezcla de leche evaporada y leche condensada lo vuelve espeso y meloso, y el pisco entra al final para que se sienta sin amargar. Cálido, clásico y con ese aroma que llena la cocina.

Lava el arroz blanco una vez, sin obsesionarte: queremos quitar polvo, no todo el almidón. Ponlo en una olla mediana con el agua, la canela en rama, el clavo de olor, la cáscara de naranja y la sal.
Cocina a fuego medio-bajo por 22 a 25 minutos, moviendo de vez en cuando, hasta que el arroz esté muy suave y el agua se vea lechosa y reducida. Retira la cáscara de naranja si ya perfumó bastante.
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Agrega la leche evaporada y la leche condensada. Cocina a fuego bajo por 10 a 12 minutos, moviendo seguido, hasta que la mezcla esté cremosa y la cuchara deje un camino corto en el fondo.
Apaga el fuego, retira la canela en rama y los clavos visibles. Agrega el pisco quebranta y mezcla 30 segundos; debe sentirse aromático, no alcohólico ni áspero.
Deja reposar 10 minutos antes de servir tibio, a temperatura ambiente o frío. Termina con canela molida por encima; la textura debe quedar melosa y todavía caer de la cuchara.