Un clásico criollo de arroz verde al culantro y pollo bien dorado. El grano queda suelto y sabroso, con verduras suaves y una presa jugosa que recoge el fondo de la olla. De esos almuerzos que saben a casa desde que destapas la olla.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Lava bien el culantro y retira las semillas y venas gruesas del ají amarillo. Licúa ambos con una quinta parte del agua por 30 a 45 segundos, hasta obtener una crema verde intensa, uniforme y lo bastante fluida para caer de la jarra sin quedar aguada.
Sazona las presas de pollo con dos quintas partes de la sal y la mitad de la pimienta y el comino. Calienta poco más de la mitad del aceite en una olla amplia y sella el pollo por 6 a 8 minutos en total, empezando por el lado de la piel y girándolo cuando tenga color dorado profundo. Retíralo; todavía no necesita estar cocido al centro.
Baja a fuego medio, agrega el resto del aceite y cocina la cebolla morada picada por 5 a 6 minutos, hasta que esté translúcida y empiece a dorarse en los bordes. Incorpora el ajo molido, el resto de la pimienta y el comino y otra quinta parte de la sal; cocina 1 minuto. Añade el licuado verde y cocina 3 a 4 minutos, moviendo, hasta que pierda el olor crudo y el verde se vea un poco más oscuro.
Vierte la cerveza negra y deja hervir 1 a 2 minutos, hasta que el aroma alcohólico fuerte baje. Agrega el resto del agua, devuelve el pollo a la olla y tapa; cocina a fuego medio-bajo por 12 a 14 minutos, hasta que la carne junto al hueso ya no se vea cruda y los jugos salgan casi claros. Retira las presas y mantenlas cerca: terminarán su punto sobre el arroz.
Enjuaga el arroz en un colador hasta que el agua salga casi clara y escúrrelo bien. Incorpóralo al líquido junto con la zanahoria en cubitos, la arveja, el choclo desgranado y el resto de la sal; cuando vuelva a hervir, tapa y cocina a fuego mínimo por 14 minutos, sin remover. Abre, coloca encima el pimiento rojo en tiras y las presas de pollo, vuelve a tapar y cocina 4 minutos más, hasta que el arroz esté cocido, sin líquido libre en el fondo, y el pollo llegue a 74 °C en la parte más gruesa sin tocar el hueso o ya no tenga zonas rosadas junto al hueso.
Apaga el fuego y deja la olla tapada por 5 minutos. Retira el pollo, suelta el arroz con la cuchara desde los bordes hacia el centro sin aplastarlo y vuelve a servir una presa sobre cada porción. Si el grano quedó suelto, verde y húmedo sin caldo en el fondo, salió como debía. ¡Y listo! A la mesa mientras sigue bien caliente 😌