Guarnición clásica de arroz de grano largo cocinado con cebolla y mantequilla. El arroz se nacara antes de añadir el agua caliente y luego se cocina tapado, sin remover, para obtener granos sueltos, aromáticos y ligeramente mantequillosos.

Enjuaga el arroz de grano largo en un colador hasta que el agua salga casi clara y déjalo escurrir bien mientras picas finamente la cebolla blanca. El arroz debe entrar a la olla sin exceso de agua superficial para poder impregnarse de la mantequilla.
Derrite aproximadamente dos tercios de la mantequilla sin sal en una olla mediana a fuego medio-bajo. Agrega la cebolla blanca y cocina por 4 minutos, moviendo ocasionalmente, hasta que esté suave y translúcida pero sin dorarse.
Agrega el arroz bien escurrido y cocina por 2 minutos, moviendo suavemente, hasta que todos los granos estén cubiertos de mantequilla, se vean brillantes y algunos comiencen a mostrar bordes ligeramente nacarados
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Vierte el agua bien caliente y agrega la sal. Mezcla una sola vez, lleva a hervor, tapa y baja inmediatamente al fuego mínimo. Cocina 16 minutos sin destapar ni remover, hasta que ya no haya líquido visible y la superficie del arroz se vea seca.
Apaga el fuego y deja reposar el arroz 8 minutos todavía tapado. Agrega el resto de la mantequilla y suelta los granos suavemente con una cuchara, desde los bordes hacia el centro. ¡Y listo! Debe quedar esponjoso, suelto y con un brillo mantequilloso ligero, ideal para acompañar carnes, aves o pescados. 🧡