Un clásico casero de arroz graneado con corazón criollo. El molde encierra un picadillo jugoso de carne, aceituna, pasas y huevo, con ese contraste dulce-salado que lo vuelve inconfundible al primer corte.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Coloca los huevos en la olla y cúbrelos con parte del agua. Cuando rompa hervor, cocina 10 minutos; luego retíralos, deja que bajen un poco de temperatura, pélalos y pícalos. La yema debe quedar completamente cuajada, sin centro húmedo.
En la misma olla, calienta una cuarta parte del aceite y cocina una quinta parte del ajo por 30 segundos, solo hasta que perfume. Agrega el arroz, el resto del agua y parte de la sal; cuando hierva, baja al mínimo, tapa y cocina 15 a 17 minutos, hasta que el líquido se absorba y el grano esté cocido pero suelto. Apaga y deja reposar tapado 5 minutos antes de granearlo suavemente.
Mientras se cocina el arroz, pica fina la cebolla. Calienta el resto del aceite en la sartén y cocínala por 5 a 6 minutos, hasta que esté suave y translúcida con los bordes apenas dorados. Añade el resto del ajo, la pasta de ají panca y la pasta de tomate; cocina 2 minutos más, moviendo, hasta que el aderezo se vea rojo, brillante y concentrado.
Sube a fuego medio-alto, incorpora la carne molida, el comino, la pimienta y el resto de la sal. Cocina por 7 a 9 minutos, rompiendo la carne con la cuchara, hasta que esté bien dorada, sin zonas rosadas y los jugos se hayan reducido lo suficiente para dejar un picadillo húmedo, no aguado.
Baja el fuego e incorpora las pasas, las aceitunas y el huevo picado. Mezcla durante 1 minuto, solo hasta repartirlos y calentar el conjunto; al pasar la cuchara por el fondo, el relleno debe abrir un surco breve antes de volver a juntarse. Retira del fuego para que conserve jugosidad.
Con el arroz todavía tibio, llena un bowl pequeño hasta un tercio y presiónalo suavemente contra el fondo. Añade una capa generosa de picadillo, completa con más arroz y presiona solo lo necesario para que sostenga la forma. Desmolda sobre el plato y sirve de inmediato: si el arroz mantiene el molde pero sigue graneado y el centro queda jugoso, quedó como debe. ¡A comer! 😌