Un clásico casero de plátano y leche. Cremoso, frío y naturalmente dulce, aprovecha el sabor de un plátano bien maduro sin necesitar adornos. Barato, rápido y de esos batidos que resuelven desayuno o merienda en minutos.

Pela los plátanos de seda bien maduros, pártelos con las manos y colócalos en la licuadora con la leche fresca bien fría. Licúa durante 30 a 40 segundos, hasta que el batido quede completamente liso, cremoso y fácil de verter, sin trozos de fruta. Sirve de inmediato. ¡Y listo! Plátano, leche y cinco minutos: no hacía falta complicar un clásico. 😌
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.
