Una cúpula de merengue suave que cruje entre chocolate y galleta. Dulce y aireada por dentro, quebradiza por fuera y cargada de nostalgia peruana, es uno de esos bocados de infancia que desaparecen de la bandeja sin pedir permiso.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Separa 20 ml del agua y mézclalos con la gelatina sin sabor; deja que se hidrate 5 minutos, hasta que absorba el líquido y se vea esponjada. Mientras tanto, forra una bandeja con papel manteca y deja lista la manga pastelera.
Pon el resto del agua en una cacerola y llévala a hervor suave. En un bowl resistente al calor mezcla las claras, el azúcar y la sal, colócalo sobre la cacerola sin que toque el agua y bate constantemente durante 5 a 7 minutos, hasta que la mezcla llegue a 71 °C, esté caliente y ya no se sientan granos de azúcar al frotar una gota entre los dedos.
Retira el bowl del calor y bate con la batidora eléctrica durante 6 a 8 minutos, hasta obtener un merengue blanco, brillante y de picos firmes, con el bowl apenas tibio. Calienta la gelatina hidratada en el microondas durante 8 a 10 segundos, solo hasta volverla líquida; agrégala en hilo junto con la vainilla y bate 30 segundos más, hasta que el merengue vuelva a quedar firme y uniforme.
Acomoda las galletas de vainilla sobre la bandeja y manga sobre cada una una cúpula alta de merengue, dejando el borde de la galleta visible para poder sostenerla. Refrigera 10 minutos, hasta que el merengue se sienta firme al tacto y no se incline al mover la bandeja.
Derrite el chocolate de cobertura en el microondas en tandas de 20 segundos, mezclando entre cada una, hasta que quede liso y fluido; déjalo reposar 2 a 3 minutos, hasta que esté apenas tibio. Sostén cada beso por la galleta y sumérgelo rápidamente de cabeza para cubrir todo el merengue, deja escurrir el exceso y colócalo sobre la rejilla. Refrigera 15 minutos, hasta que la cubierta esté firme y quebradiza al tocarla. ¡Y listo! Si el chocolate rompe limpio y debajo aparece un merengue suave y aireado, acabas de clavar uno de los clásicos de la infancia peruana 😌