Un antiguo dulce limeño convertido en crema de camote. Denso, sedoso y profundamente dulce, lleva canela, clavo, yemas y vino hasta ese punto brillante de los postres de convento que se comen despacio y se recuerdan por años.

Pela el camote y córtalo en trozos grandes y parejos. Ponlo en la olla con el agua y cocina a hervor suave durante 18 a 20 minutos, hasta que un cuchillo entre sin resistencia hasta el centro. Escurre muy bien y pásalo todavía caliente por el prensapapas, buscando un puré uniforme y sin trozos duros.
Devuelve el puré a la olla y agrega la leche evaporada, el azúcar, la canela y el clavo de olor
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Bate las yemas con el vino dulce en un bowl. Retira momentáneamente la olla del fuego, incorpora una cucharada del dulce caliente a las yemas y mezcla enseguida; luego viértelas en hilo a la olla mientras remueves sin parar. Regresa a fuego bajo durante 3 a 4 minutos, hasta que el bienmesabe vuelva a estar muy caliente, sedoso y espeso y aparezcan las primeras burbujas lentas, sin dejar que hierva violentamente. Apaga el fuego, mezcla la vainilla, sirve en dulceras y termina con el ajonjolí. Puede comerse tibio, a temperatura ambiente o frío. ¡Y listo! Si queda brillante, denso y se sostiene generosamente en la cuchara, llegaste al punto de este viejo dulce limeño 😌