Un clásico criollo que convierte el “a lo pobre” en un plato generoso. Bistec dorado y jugoso, papas crujientes, plátano caramelizado y huevo frito se encuentran con arroz caliente en una combinación contundente de salado, dulce y yema cremosa.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Pela las papas y córtalas en bastones medianos; sécalas muy bien para que frían en lugar de cocerse al vapor. Corta el plátano maduro a lo largo y sazona los bistecs por ambos lados con el ajo molido, la pimienta negra y la sal. Déjalos a un lado mientras empiezas con las guarniciones.
Calienta la mayor parte del aceite vegetal en una sartén amplia a fuego medio-alto; está listo cuando un bastón de papa empieza a burbujear con fuerza apenas entra. Fríe las papas por tandas durante 8 a 10 minutos, moviéndolas de vez en cuando, hasta que estén bien doradas, crujientes por fuera y tiernas al centro; retíralas sobre papel absorbente. En ese mismo aceite fríe el plátano maduro durante 2 a 3 minutos por lado, hasta que quede dorado, suave y caramelizado en los bordes, y escúrrelo también.
Calienta una parte del aceite vegetal en la sartén a fuego alto y coloca los bistecs sin amontonarlos; trabaja en tandas si hace falta. Déjalos quietos 2 a 3 minutos por lado, hasta que tengan una costra bien dorada y el centro siga jugoso. Retíralos apenas lleguen a ese punto para que no se sequen.
Calienta el resto del aceite vegetal en una sartén antiadherente y fríe los huevos a fuego medio durante 2 a 3 minutos, hasta que la clara esté completamente cuajada y la yema permanezca suave. Retíralos con cuidado para mantener la yema entera.
Sirve el arroz blanco cocido bien caliente y acomoda junto a él las papas fritas, el plátano, el bistec y un huevo frito encima de la carne. Llévalo a la mesa enseguida para conservar el contraste: papas crujientes, bistec jugoso, plátano suave y yema cremosa. ¡Y listo! Este sí es un plato para llegar con hambre. 😌