Un clásico casero de carne delgada bajo una costra bien dorada y crujiente. El ajo, el comino y la pimienta le dan ese fondo criollo reconocible, mientras el apanado protege un bistec todavía jugoso por dentro. Directo, rendidor y hecho para llegar a la mesa recién salido de la sartén.

Seca muy bien los bistecs con papel absorbente y aplástalos suavemente con el mazo hasta dejarlos de 5 a 7 mm de grosor, parejos de borde a borde. Sazónalos por ambos lados con el ajo molido, el comino, la sal y la pimienta, frotando lo justo para que la sazón se adhiera.
Coloca la harina, el huevo batido y el pan rallado en recipientes separados. Pasa cada bistec primero por harina y sacude bien el exceso; luego cúbrelo con huevo y finalmente con pan rallado, presionando con la palma para formar una
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Calienta el aceite vegetal en una sartén amplia a fuego medio; una miga de pan debe chisporrotear apenas entre, pero el aceite no debe humear. Fríe los bistecs en tandas durante 2 a 3 minutos por lado, sin moverlos durante el primer minuto, hasta que el apanado esté dorado, seco y firme y la carne se sienta cocida pero todavía flexible. Retíralos con pinzas y déjalos escurrir sobre papel absorbente.
Déjalos respirar 1 minuto sin tapar y sirve inmediatamente. ¡Y listo! El cuchillo debe romper una costra que cruje antes de encontrar carne delgada y jugosa; si ocurre eso, el apanado hizo exactamente su trabajo. 😌