Ligereza cítrica que se deshace en el paladar, definida por una miga aireada y el aroma vibrante de la naranja fresca. Es el corazón de las tardes familiares, un clásico que celebra la sencillez de la repostería peruana. Esponjoso, aromático y sencillamente inolvidable.

Precalienta el horno a 170 °C y prepara un molde con tubo. Cierne la harina, el polvo de hornear y la sal; deben quedar aireados y sin grumos antes de tocar la espuma.
Bate las yemas con la mitad del azúcar por 3 minutos, hasta que estén pálidas y algo espesas. Agrega el jugo de naranja
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

En otro bowl limpio, bate las claras hasta espuma fina. Agrega el resto del azúcar poco a poco y bate 3 a 4 minutos, hasta lograr picos firmes y brillantes.
Incorpora los secos a la mezcla de yemas en dos tandas, alternando con una parte de las claras. Luego agrega el resto de las claras con movimientos envolventes, hasta que no veas vetas grandes de harina ni espuma seca.
Vierte la masa en el molde y hornea 35 a 40 minutos, hasta que suba, esté dorado suave y un palillo salga limpio. No abras el horno antes de los 30 minutos o la miga puede caer.
Deja reposar el bizcochuelo 10 minutos en el molde, desmolda y enfría en rejilla antes de cortar. Debe sentirse liviano, elástico y con aroma claro a naranja fresca.