Elegancia colonial definida por la seda del maná y el brillo del glasé real. Es una arquitectura de sabores donde el bizcocho se rinde ante la intensidad de los manjares y el frescor frutal. Un tesoro de nuestra pastelería fina, majestuoso y absolutamente refinado.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Bate los huevos con parte del azúcar blanca, la vainilla y la sal por 6 a 8 minutos, hasta que la mezcla esté pálida, espesa y dibuje una cinta al caer. Incorpora la harina con el polvo de hornear en movimientos envolventes, vierte en molde y hornea a 180 °C por 22 a 25 minutos, hasta que el centro rebote suave.
Enfría el bizcocho sobre rejilla por 30 minutos y córtalo en discos delgados. Necesitas capas flexibles, no tajadas gruesas: la esfera se arma mejor cuando el bizcocho acompaña la curva.
Cocina el durazno con parte del azúcar blanca, parte del jugo de limón y el agua por 12 a 15 minutos, hasta que quede una compota espesa y brillante. Debe aportar frescor frutal, no chorrear entre las capas.
Para el maná, cocina la leche con parte del azúcar blanca, las yemas y el resto de la vainilla a fuego medio-bajo por 35 a 40 minutos, moviendo seguido, hasta que se vuelva una pasta espesa que se despega de la olla. Enfría 10 minutos y amasa con parte del azúcar en polvo hasta que quede liso y flexible.
Mezcla el manjar blanco con la pecana picada. Debe quedar un relleno espeso, con tropezones finos y sabor profundo; si está muy rígido, muévelo un poco para volverlo untable.
Forra un bowl con film plástico. Alterna capas de bizcocho, manjar con pecana y compota de durazno, presionando suave para compactar sin aplastar. Cubre y refrigera 45 minutos, hasta que la forma esté firme para desmoldar.
Estira el maná con rodillo usando un poco de azúcar en polvo para que no se pegue. Desmolda la torta, cúbrela con el maná y alisa con manos limpias, sellando la esfera sin romper la cubierta.
Bate la clara con el resto del azúcar en polvo y el resto del jugo de limón por 4 a 5 minutos, hasta lograr un glasé firme y brillante. Decora con manga en líneas finas o puntos pequeños y deja secar 20 minutos antes de cortar.