Un estallido cítrico envuelto en la elegancia del cacao profundo. Estos bombones son la danza perfecta entre la acidez vibrante del aguaymanto fresco y la costra crujiente de un chocolate amargo de alta pureza. Una joya minimalista de nuestra confitería, ideal para regalar o disfrutar en un bocado intenso. Directo, fresco y sofisticado.

Lava el aguaymanto con cuidado y sécalo muy bien. Si conserva capacho bonito, ábrelo hacia atrás para usarlo como agarre; si no, trabaja solo con la fruta limpia.
Pica el chocolate bitter para que se derrita parejo. Ponlo en un bowl con la manteca de cacao y derrite a baño María suave, moviendo hasta que quede liso, brillante y sin trozos.
Retira el bowl del calor y mueve el chocolate 1 minuto para bajarle un poco la temperatura. Debe seguir fluido, pero no tan caliente que marchite el aguaymanto.
Baña cada aguaymanto en el chocolate, escurriendo el exceso contra el borde del bowl. Colócalos sobre papel manteca y termina con una pizca mínima de sal si quieres levantar el cacao.
Refrigera los bombones 15 minutos, hasta que la cobertura esté firme al tacto. Sirve frescos o a temperatura ambiente corta; deben romper con capa fina y soltar el golpe ácido del aguaymanto.
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.
