Brochetas costeñas de pescado blanco con cebolla y pimiento, aliñadas con ají amarillo, limón, ajo y culantro. La plancha muy caliente deja bordes dorados mientras el centro permanece jugoso. Frescas, ligeras y directas: dos brochetas por persona y el pescado sigue siendo protagonista.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Corta el pescado blanco en cubos de unos 3 cm y sécalos muy bien con papel. Corta el pimiento rojo en cuadrados similares y la cebolla morada en gajos gruesos que puedan atravesarse con el pincho sin desarmarse. Pica muy fino el ají amarillo, el ajo y el culantro.
Mezcla el ají amarillo, el ajo, el 62.5% del jugo de limón, el 70% del culantro, el 70% del aceite de oliva, toda la pimienta y toda la sal. Incorpora el pescado, el pimiento y la cebolla y mezcla con suavidad hasta cubrirlos. Refrigera solo 10 minutos: buscamos sazonar el pescado, no empezar a cevicharlo.
Arma 8 brochetas alternando pescado, pimiento y cebolla. Deja unos milímetros entre las piezas para que el calor alcance los costados y evita comprimirlas: una brocheta demasiado apretada cocina al vapor justo donde queremos dorado.
Calienta la plancha a fuego medio-alto hasta que esté muy caliente y pincélala con el 30% restante del aceite de oliva. Coloca las brochetas sin amontonarlas y cocina 6 a 8 minutos en total, girándolas para dorar varias caras. Retíralas cuando el pescado esté opaco, firme pero jugoso, con marcas doradas, y el centro de una pieza gruesa alcance al menos 63 °C.
Retira las brochetas de la plancha y termina inmediatamente con el 37.5% restante del jugo de limón y el 30% del culantro. Sirve 2 brochetas por persona mientras el pescado sigue caliente y jugoso. Plancha fuerte, cocción corta: el pescado no necesita una reunión de una hora para entender el mensaje.