Una butifarra fresca catalana de cerdo, jugosa y de sabor limpio. La mezcla austera de carne, grasa, sal y pimienta deja que el cerdo mande, con piel dorada y centro tierno. Tradición de brasa hecha en casa, sin especias que estorben.

Enjuaga la Tripa de Cerdo en el Colador y déjala en un Bowl de Mezcla con el Agua fría durante 15 minutos, hasta que esté flexible y sin exceso de sal. Mientras se hidrata, mantén la carne en el refrigerador para trabajarla bien fría.
Corta el Magro de Cerdo y la Panceta de Cerdo bien fríos en trozos pequeños. Procésalos por tandas con pulsos cortos hasta obtener un picado grueso y visible, no una pasta. Pasa todo al bowl, agrega la Sal de Mesa y la Pimienta Negra Molida, y mezcla con la mano durante 1 a 2 minutos
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Escurre la tripa y deslízala sobre el Embudo, dejando un tramo libre al inicio. Introduce la mezcla poco a poco, ayudándote con una Cuchara de Cocina, sin compactarla en exceso; debe quedar rellena pero todavía flexible. Forma 8 butifarras de tamaño parecido girando la tripa entre cada una y expulsa hacia los extremos cualquier bolsa grande de aire.
Calienta una Sartén Antiadherente a fuego medio-bajo y coloca las butifarras sin añadir aceite. Cocínalas durante 14 a 16 minutos, girándolas con las Pinzas de Cocina cada pocos minutos para dorarlas de manera pareja; no pinches la tripa. Están listas cuando estén bien doradas, firmes y alcancen 71 °C en el centro con el Termómetro de Cocina. Sirve calientes. ¡Y listo! Cerdo, sal, pimienta y una buena piel: la gracia está precisamente en no esconder nada.