Un clásico de las mañanas peruanas, oscuro, aromático y hecho gota a gota. Primero se obtiene una esencia concentrada y luego se aligera con agua caliente al servir, dejando una taza con cuerpo, tostada y reconfortante sin complicar el desayuno.

Calienta toda el agua hasta que hierva y apaga el fuego. Separa 300 ml para pasar el café y reserva el resto caliente para servir; deja reposar el agua de extracción unos 30 segundos, hasta que deje de hervir con fuerza.
Coloca el café tostado molido en la cafetera de gota a gota y nivélalo sin compactarlo. Humedécelo con una pequeña parte del agua reservada y espera 30 segundos, hasta que toda la superficie esté mojada y desprenda aroma; luego vierte el resto lentamente y deja filtrar durante 4 a 5 minutos, hasta que el goteo sea muy lento y obtengas una esencia oscura y limpia.
Reparte la esencia entre las tazas y completa con el agua caliente reservada, ajustando la intensidad de forma pareja entre las cuatro porciones. Sirve de inmediato: debe quedar aromático, tostado y con cuerpo, sin aspereza quemada ni sensación aguada. ¡Y listo! Café pasado como en casa, y ahora sí: a despertar. ☕
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.
