Zapallito italiano dorado a fuego fuerte, tierno y jugoso por dentro, con apenas aceite de oliva, sal, pimienta y limón. Una guarnición mediterránea económica y rapidísima donde la gracia está en no llenar la sartén ni cocinar la verdura hasta volverla blanda.

Lava el zapallito italiano, sécalo muy bien con papel absorbente y corta los extremos. Rebánalo en rodajas de aproximadamente 1 centímetro de grosor; un corte parejo permite que se dore por fuera antes de perder demasiada firmeza en el centro.
Pon las rodajas en un bowl, agrega el aceite de oliva, la sal y la pimienta negra, y mezcla suavemente hasta que todas queden apenas brillantes. No las dejes reposar: cocínalas apenas estén sazonadas para evitar que la sal empiece a sacarles demasiada agua.
Calienta una sartén antiadherente a fuego medio-alto hasta que esté bien caliente. Acomoda el zapallito en una sola capa, trabajando en tandas si hace falta, y déjalo quieto 2 a 3 minutos hasta que aparezca un dorado marcado. Voltea y cocina
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Retira el zapallito de la sartén y termina inmediatamente con el jugo de limón, repartiéndolo en gotas sobre las rodajas calientes. Sirve caliente o tibio y sin taparlo, para conservar el dorado y evitar que el vapor lo ablande.