Un caldo peruano de madrugada, claro y profundo, con gallina tierna, papa amarilla, fideos y huevo. El kión y la cebolla china levantan un fondo sustancioso que se sirve humeante con un toque de limón.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Corta el apio y el poro en trozos grandes y aplasta ligeramente el kión. Colócalos en la olla a presión con las presas de gallina, la mayor parte del agua, el orégano y tres cuartas partes de la sal. La gallina debe quedar cubierta casi por completo por el líquido.
Cierra la olla y llévala a presión según las indicaciones del fabricante. Desde que alcance presión completa, cocina 35 minutos; luego apaga el fuego y deja que la presión baje naturalmente durante unos 10 minutos antes de abrir de forma segura. La gallina debe ceder al pincharla y el caldo debe oler intenso, limpio y claramente a gallina.
Mientras la gallina está a presión, coloca los huevos en una olla mediana con el resto del agua. Lleva a hervor y cocina 10 minutos, hasta que las yemas estén completamente cuajadas; enfríalos lo suficiente para manipularlos, pélalos y resérvalos.
Abre la olla y retira el apio, el poro y el kión con una espumadera. Agrega la papa amarilla y cocina sin presión durante 10 a 12 minutos, hasta que un cuchillo entre con poca resistencia pero la papa conserve su forma. Incorpora los fideos y el resto de la sal, y cocina 8 a 10 minutos más, hasta que estén tiernos y el caldo siga fluido, no espeso.
Pica fina la cebolla china. Sirve cada tazón con una presa de gallina, papa, fideos y un huevo, reparte la cebolla china por encima y termina con el jugo de limón. Si el caldo quedó claro y sabroso, la gallina está tierna y la papa conserva su forma, salió como debía. ¡Y listo! 🥘