Verde y herbal, con papa amarilla suave y un fondo de paico, perejil y hierbabuena que perfuma sin amargar. El huevo forma hebras tiernas y el quesillo cajamarquino se ablanda apenas con el calor del caldo.

Pela la papa amarilla y córtala en trozos medianos. Lava muy bien el paico, el perejil y la hierbabuena, separando las hojas más tiernas de los tallos gruesos. Corta el quesillo cajamarquino en trozos medianos y resérvalo para el final.
Pon toda el agua en una olla grande con la papa y la mayor parte de la sal. Lleva a hervor y cocina durante 18 a 20 minutos, hasta que la papa esté muy suave al atravesarla con un cuchillo pero todavía conserve trozos reconocibles. Aplasta solo un par de trozos contra la pared de la olla para darle un poco de cuerpo al caldo.
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Licúa el paico, el perejil y la hierbabuena con un cucharón del caldo caliente hasta obtener una pasta verde fina. Viértela en la olla, mezcla y cocina solo 1 minuto, hasta que el caldo tome color verde y huela intensamente a hierbas; no la hiervas de más porque pierde aroma y se vuelve amarga.
Bate ligeramente los huevos en un bowl. Con el caldo en hervor suave, viértelos poco a poco mientras mueves con una cuchara para formar hebras tiernas; cocina 1 a 2 minutos, solo hasta que el huevo esté cuajado. Agrega el resto de la sal y apaga el fuego. Sirve de inmediato y reparte el quesillo cajamarquino entre los tazones para que se caliente sin deshacerse. Si el caldo quedó verde, herbal y ligero, con papa suave y huevo tierno, salió como debía. ¡Y listo! 🥘