Un clásico andino hecho para las noches frías. Caliente, aromático y dulce-ácido, combina la fuerza del pisco con una infusión especiada que abriga desde el primer sorbo; de esos tragos que en la sierra convierten el frío en parte del plan.

Lleva el agua, la canela en rama y el clavo de olor a hervor suave; luego baja un poco el fuego y cocina por 5 minutos, hasta que el líquido huela claramente especiado y tome un tono ligeramente dorado.
Apaga el fuego, agrega el té negro, tapa y deja infusionar 3 minutos, hasta que quede ámbar oscuro y aromático, sin volverse áspero. Cuela de inmediato y disuelve la miel de abeja mientras la infusión sigue bien caliente.
Fuera del fuego, incorpora el jugo de limón y el pisco quebranta
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.
