La dulzura natural del camote concentrada mediante un horneado lento que lo vuelve cremoso por dentro. Es el acompañamiento fiel de nuestra mesa, un bocado que abraza el paladar con su textura melosa. Simple, nutritivo y esencialmente peruano.

Lava bien el camote, sécalo y pínchalo varias veces con la punta de un cuchillo. No lo peles: la piel protege la pulpa y ayuda a que quede cremosa.
Acomoda el camote sobre una bandeja forrada y hornea a 200°C por 50 minutos, hasta que esté muy suave al presionarlo y empiece a soltar jugos dulces.
Deja reposar el camote por 5 minutos antes de abrirlo. Sírvelo caliente o tibio, con la pulpa bien melosa y la piel apenas arrugada.
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.
