Un dulce limeño de camote que se seca hasta formar una fina costra azucarada. Por dentro queda tierno y compacto, con naranja y canela acompañando el sabor del camote y las grageas poniendo la firma de dulcería de antaño. Dulce de verdad, pequeño y peligrosamente fácil de seguir comiendo.

Sancocha el camote entero y con cáscara en el agua durante 25 a 30 minutos, hasta que un cuchillo entre sin resistencia hasta el centro. Escúrrelo, deja que pierda vapor unos 5 minutos y pélalo mientras todavía está tibio.
Pasa el camote tibio por el prensapapas hasta obtener un puré fino. Llévalo a la cacerola con el azúcar, el jugo de naranja, la ralladura de naranja y la canela, y cocina a fuego medio-bajo durante 25 a 30 minutos
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Pasa la masa a un bowl y déjala entibiar durante 10 minutos, solo hasta que puedas manipularla sin quemarte. Divide en 16 porciones y forma piezas alargadas y compactas sobre una bandeja cubierta con papel manteca; distribuye las grageas encima y presiónalas suavemente para que queden adheridas.
Hornea a 150 °C durante 45 a 50 minutos, hasta que los camotillos tengan la superficie seca, ligeramente azucarada y firme al tocarla, pero todavía cedan un poco en el centro. Déjalos enfriar sobre la bandeja por 15 minutos antes de moverlos: al enfriarse terminan de afirmarse y aparece mejor esa costra característica. ¡Y listo! Camotillo de dulcería antigua, grageas incluidas. 😌