Un clásico de Huanchaco donde el cangrejo quebrado suelta todo su sabor dentro de un aderezo de ají amarillo, chicha de jora y mococho. El huevo liga los jugos sin secarlos y la yuca completa el plato. Marino, desordenado y gloriosamente norteño.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Lava y cepilla bien los cangrejos, retira impurezas visibles y quiebra las tenazas y partes gruesas del caparazón con golpes controlados del mazo. No los pulverices: deben quedar abiertos lo suficiente para que suelten jugos y sigan siendo piezas reconocibles. Pela la yuca y córtala en trozos medianos.
Pon la yuca en una olla con el agua y cocina a hervor medio durante 18 a 20 minutos, hasta que esté tierna al centro y empiece a abrirse ligeramente en los bordes. Escúrrela y resérvala caliente mientras terminas el cangrejo.
Calienta el aceite en una olla grande y cocina la cebolla durante 5 minutos, hasta que esté suave y translúcida. Agrega el ajo, la pasta de ají amarillo, la pimienta y la sal; cocina 2 a 3 minutos más, hasta que el ají pierda el aroma crudo y el aderezo se vea brillante.
Vierte la chicha de jora y raspa el fondo de la olla. Agrega los cangrejos quebrados, el cochayuyo y dos tercios del culantro. Tapa y cocina a hervor medio durante 8 a 10 minutos, moviendo la olla con cuidado, hasta que los caparazones estén rojo intenso y la carne alcance al menos 63 °C en las partes más gruesas.
Bate ligeramente los huevos y viértelos sobre el cangrejo mientras remueves con suavidad. Cocina 1 a 2 minutos, solo hasta que el huevo esté cuajado pero todavía húmedo y ligado con los jugos del aderezo; no lo seques como tortilla. Termina con el resto del culantro y el ají limo picado. Sirve de inmediato con la yuca caliente. ¡Y listo! Caparazón roto, huevo jugoso y manos a la obra: así se entiende el nombre.