Caliente, cremosa y con ese aire de “natilla bebible”. La base es leche infusionada con canela, espesa con yemas de huevo y se perfuma al final con brandy y vainilla. Dulce, especiada y perfecta para cuando el frío te quiere ganar.

Calienta la leche con la canela en rama, el azúcar y la sal a fuego medio-bajo por 5 minutos, hasta que humee suave y huela especiada. No dejes que hierva fuerte: leche desbordada, cocina en modo tragedia.
Bate las yemas de huevo en un bowl hasta que estén homogéneas. Agrega poco a poco una parte de la leche caliente mientras bates sin parar; esto las templa y evita grumos.
Devuelve las yemas templadas a la olla y cocina a fuego bajo por 3 a 4 minutos, moviendo siempre, hasta que la bebida se vea
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Apaga el fuego, retira la canela y mezcla el brandy de Jerez con la esencia de vainilla. Si quieres un golpe más clásico de invierno, ralla apenas nuez moscada encima.
Sirve la caspiroleta muy caliente, apenas espesa y brillante. Debe sentirse como natilla bebible: cremosa, dulce y especiada, pero todavía fluida.