Un clásico limeño de papa amarilla con corazón de atún y palta. Fresca, cítrica y cremosa en el centro, mantiene ese corte limpio y suave que hace de la causa una de las entradas más queridas de la mesa peruana.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Coloca la papa amarilla en una olla grande y cúbrela con el agua. Cocina a hervor suave durante 25 a 30 minutos, hasta que un cuchillo entre con facilidad pero la papa todavía conserve su forma. Escúrrela de inmediato; si empieza a abrirse o absorber demasiada agua, la masa puede quedar pesada.
Pela las papas mientras sigan calientes, pásalas por el prensapapas y déjalas soltar vapor durante 5 minutos, hasta que estén tibias y se vean más secas. Incorpora la pasta de ají amarillo, tres cuartas partes del jugo de limón, todo el aceite y tres cuartas partes de la sal; mezcla solo hasta obtener una masa lisa, amarilla y maleable que no se pegue en exceso a las manos. No la trabajes de más para que no se vuelva gomosa.
Abre y escurre muy bien el atún en conserva; luego desmenúzalo en un bowl sin convertirlo en pasta. Añade la mayonesa, la cebolla morada picada fina, la pimienta, una parte pequeña del jugo de limón y de la sal restante. Mezcla hasta que el relleno quede cremoso y unido, pero con trozos visibles de atún.
Corta la palta Hass en láminas de grosor medio y pásales suavemente el resto del jugo de limón y de la sal. Deben mantenerse firmes y enteras, porque esa capa tiene que sentirse cremosa al comerla sin desaparecer dentro del relleno.
Extiende la mitad de la masa de papa en el molde, presionando suavemente hasta formar una capa pareja. Distribuye el relleno de atún, coloca encima la palta y cubre con el resto de la masa; alisa sin comprimir demasiado. Desmolda o corta directamente en porciones y sirve fresca o a temperatura ambiente. Si las capas se mantienen definidas y la papa cede suave al tenedor sin desmoronarse, quedó como debe. ¡Y listo! 😌