Un cebiche norteño donde la raya seca manda con fibra, salinidad y carácter. Frío y brillante, alterna mordida firme con cebolla crocante y un cítrico corto que refresca sin borrar el pescado. Tiene una personalidad tan distinta que uno llega por curiosidad y acaba peleando el último bocado.

Pon la raya seca deshilachada en un bowl y cúbrela con una parte del agua recién hervida durante 10 a 15 segundos. Escúrrela de inmediato, pásala brevemente por agua fría y vuelve a escurrir presionando con suavidad; debe quedar flexible y fibrosa, todavía con sabor salino pero sin un golpe excesivo.
Pon la yuca y el choclo en una olla con el resto del agua y lleva a hervor. Cocina por 8 minutos, agrega el camote amarillo
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Exprime el limón justo antes de mezclarlo. Pica fino el ají limo y el culantro, júntalos con el jugo y la sal, y luego incorpora la raya bien escurrida. Mezcla suavemente durante 1 minuto, hasta que todas las fibras queden humedecidas y brillantes; debe haber jugo suficiente para sazonar, pero la raya no tiene que quedar nadando.
Corta la cebolla morada en pluma muy fina e incorpórala al final, mezclando apenas 20 a 30 segundos para conservar toda su crocancia. Sirve inmediatamente con la yuca, el camote y el choclo. ¡Y listo! Si la raya conserva mordida, la cebolla cruje y el limón entra primero pero deja aparecer después ese sabor marino y salino, encontraste el punto; ahora intenta dejarle algo al resto 😌