Ceviche lambayecano de pequeñas conchas marinas, fresco y directo. Las palabritas se purgan para eliminar arena y se mezclan al momento con limón, ají limo, cebolla roja, culantro y yuyo. Cancha tostada al lado completa ese mordisco salino, cítrico y muy norteño.

Revisa las palabritas y descarta cualquier concha rota o en mal estado. Mezcla el agua fría con una parte de la sal, sumerge las palabritas y déjalas purgar durante 15 minutos para que suelten arena. Retíralas levantándolas del recipiente, sin volcar sobre ellas el sedimento del fondo, y escúrrelas muy bien.
Corta la cebolla morada en pluma fina, pica el ají limo y el culantro, y corta el yuyo fresco en trozos manejables. Exprime los limones justo antes de preparar el ceviche y cuela el jugo, evitando exprimir demasiado la parte blanca de la cáscara para no llevar amargor.
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Pon las palabritas bien escurridas en un bowl y agrega el jugo de limón, la mitad del ají limo, la mayor parte del culantro y el resto de la sal. Mezcla durante 30 segundos. Incorpora la cebolla, el resto del ají y el yuyo fresco, y mezcla otros 30 segundos. Debe quedar muy frío, ácido y marino; no lo dejes macerar largo.
Sirve inmediatamente el ceviche con todo su jugo, termina con el resto del culantro y acompaña con la cancha de maíz tostado. Las palabritas deben conservar una mordida firme y fresca, con cebolla crocante y limón vivo. ¡Y listo! Lambayeque en versión diminuta, salina y peligrosamente fácil de picar. 🐚🍋