Un ceviche de altura fresco, cítrico y de mordida delicada. La trucha se mezcla al momento con limón, ají limo, cebolla y culantro, mientras camote, choclo y cancha equilibran el plato con dulzor y crocancia. Frío, directo y con ese contraste entre costa y sierra que pide otra cucharada.

Pela el camote y córtalo en trozos medianos; corta el choclo en rodajas. Lleva el agua a hervor, agrega ambos y cocina por 18 a 20 minutos, hasta que el camote pueda atravesarse con un cuchillo sin deshacerse y el choclo esté tierno. Escurre y deja entibiar mientras preparas el ceviche.
Corta la cebolla morada en pluma fina y pica el ají limo y el culantro
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Pon la trucha fría en un bowl, agrega la sal, el ají limo y el culantro, y mezcla suavemente durante 20 segundos. Incorpora el jugo de limón y mueve otros 30 segundos; añade enseguida la cebolla morada y mezcla solo hasta repartirla. Sirve sin dejarlo macerar: la trucha debe mantenerse firme y jugosa, con acidez intensa y limpia.
Acomoda la lechuga como base y sirve encima el ceviche recién mezclado. Reparte al lado el camote, el choclo y la cancha tostada, dejando esta última fuera del jugo para mantenerla crocante. El plato debe llegar frío, cítrico y fresco, con la trucha delicada pero firme y la cebolla todavía crujiente. ¡Y listo! Ceviche con los Andes en el plato.