Champiñones bien dorados con ajo, aceite de oliva y perejil: el ajillo en su forma más directa. Quedan jugosos por dentro, tostados en los bordes y con aroma intenso a ajo, sin vino ni salsas que compliquen una tapa rápida y sabrosa.

Limpia los champiñones con papel absorbente apenas húmedo y corta los grandes en mitades o cuartos. Sécalos bien antes de cocinar: cuanto menos agua lleven a la sartén, mejor podrán dorarse.
Pica fino el ajo y el perejil y déjalos listos junto a la sartén. La cocción es corta, así que conviene tener todo preparado antes de empezar.
Calienta una sartén amplia a fuego alto con aproximadamente dos tercios del aceite de oliva. Agrega los champiñones en una capa lo más extendida posible y déjalos quietos durante 3 minutos. Luego saltéalos otros 2 a 3 minutos, hasta que hayan perdido parte de su agua y tengan zonas bien doradas.
Baja a fuego medio, agrega el resto del
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Apaga el fuego, agrega el perejil y mezcla durante unos segundos con los jugos brillantes de la sartén. Sirve inmediatamente. ¡Y listo! Los champiñones deben llegar jugosos y dorados, con ajo presente pero nunca quemado y apenas salsa suficiente para bañarlos. 🧡